sábado, abril 29

Para Trump, las oficinas públicas son un pantano. Si tanto me gustase hablar de zoologías mecionaría detalles sobre su fauna y flora. Estudiaría, brevemente, los pormayores de su biósfera por lo pronto en wikipedia. Pero no esto, ni aquello, no defender mi posición al respecto de mi profundización es algo que no tengo ganas de hacer. Simplemente no me interesa ni Trump, ni das justificaciones a quién me lea. De hecho lo único que me interesa por el momento es disfrutar de este plato de rabas que hice bien en comprar en el restaurante chino de calle Esmeralda al 1300.

Trump propone que los pantanos sean drenados, matando de esta forma mosquitos y pestes. No es extraño querer esto : a lo largo del tiempo los mosquitos han dejando un descendencia tal que el estado no soporta más su peso y peligra en derrumbe. Lo cierto es que voy a La Plata, voy a Tolosa y bien lejos de los ministerios y departamentos de obras públicas y labores ciudadanos, cerca de los parques . . . ahí es donde los mosquitos o bien me pican, o bien molestan. Realmente no me gustaría estar ahora mismo con mi plato de rabas en un espacio abierto.