viernes, julio 8

I
El frio corta mi cara,
Deshuesa mis manos,
Tienta al fino y larguisimo catamaran de piernas
A pedalear como un elastico que infinnitasmente se contrae y rebalsa em vigor.

II
Corro en una bala que es racional, certera, exacta.
La bala es disparada, penetra cuero, craneo y vida.
Penetra segura e intolerante a la falla.
Se es tan imposible el fallo que no es necesario el disparo.
En esa bala corro.

III
Y así tuve hijos, algunos dedicados al mar, otros a la caza y algunos pocos a la poesía. Les impuse nada y dejé que sus pelos se enrieden entre la cordillera y los taxis de pueblo. Se que han visto la ciudad desde arriba casi todos, que han subido y bajado pistones de edificios, escabiado el maiz fermentado y teñido sus pieles de telas intrigantes.
 Los amo a todos, y sé que ellos amando al viento expresan mi querer.

IV
No hay más placer que el sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario