domingo, marzo 13

I
Extraño la fina pereza del parque pereyra en otoño,
las hojas doradas de los plátanos,
la copas del bosque matizado,
las vistas extensas del campo primitivo y virgen,
los montes y matas, los pequeños humedales,
las hojas húmedas descomponiéndose bajo las pisadas y en todos lados,
el holor de tanta vida flotando en aislamiento,
tomar el tren en la estación de tolosa,
las caminatas extensas y el puente de acero arremachado.

Lo extraño y recuerdo, sabiéndo que pronto volverá y será presente y ahora.

II
Y saliendo al patio,
disfrutando de su belleza calma,
practicando posiciones de yoga,
contemplando las hojas, la luz que las trasciende,
viendo los gatos tranquilos a la sombra de los jazmines,
el agua verde de la pileta,
siento que todo ya llegó.
Y que de proponérmelo, y dejarme llevar libre por el día, el disfrute y el goze viene solo.

 III
Aun así,
creo que es necesaria mantener la cabeza franca,
y tener la secreta certeza de que el trabajo está hecho,
y que las presiones estás lejos o no existen ya.

IV
Si vemos lejos,
más allá del campo cae el horizonte,
y ya nada nos importa y la vida sólo corre.



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