viernes, junio 26

Quiero abrazar la vida, pero como respuesta sólo queda el menor vacío.
Y el menor vacío después se tranforma en el mayor todo.
Y me lleva a bailar al sueño y a los días
(y me cubre de hojas de otoño también {de esas bien amarillas que casi queman},
y me regala palabras que bien se ocultan a través de los ojos,
y me dice cosas que quiero y cosas que abrazo sin confundirme.)


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Y si la digo en palabras es porque no lo quiero olvidar,
por eso agarro el calor que me deja,
lo ablando y lo mastico,
lo vuelvo dócil entre las ideas,
y entonces lo martillo distante en los tendones,
 y los tendones revientan las teclas en murmullos de cascadas,
y las teclas lo mismo sobre los tendones eléctricos y sobre cables,
y monitores se encienden de memorias y de pasados,
de letras de siluetas gustosas e impresiones perfectas de la luz de las cosas y las personas.

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