domingo, enero 5

De furia extinta a la vista pasajera:
la guillonina oxidada.
La veo acostada con el filo acariciando el filamento del tiempo.

No te muevas!, la braza quieta fue colonizada por una finísima capa de niquelada ceniza.
Rápidas en la noche, las ventanas se abren con sonido brusco! Los postigos se bambolean estrepitosos! El viento es en ese momento como una animal que habiendo estado encadenado como una fiera y siendo amasado con hambre cruel, es liberada y furioso barre el oz empolvada.
Luego del estruendo, la luz ingresa, segadora y mística.

El filo se hiende sobre el final. El armazón cae derramado y exhausto,

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