jueves, mayo 6

Se tropieza porque no sabe que sus pies se paran sobre letras.
Creo que estuvo leyendo filosofía o pensando en que las hojas caen al fin.
Porque desde que lo conozco creo que nunca estuvo así, aunque claro, nunca fue el mismo río (porque ninguno lo es. Es de ser. Ningún rio es, al mismo tiempo sí, pero ¡saz! y no sé decírtelo, entenderme por favor).Río, porque sus párpados se hinchaban como el sol cuando sube desde la tierra como un huevo de metal fundido resplandeciente. Rió porque por qué no reír. Sus muecas fantásticas no podrían ser desensambladas de su(s) rostro(s). Sobre todo los pómulos (no los podía controlar).
En eso escuchó la voz de los ángeles, o creyó que jugaba a la guerra (de hecho lo hizo, aunque de mentira, aunque en esto sus ojos le dejaban lo mejor para sus ganas) y se suspendió criogénicamente en el tiempo estático del letargo (quiere decir que se alienó).

Ahora, o la droga o los libros.



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