domingo, octubre 18

Poco a poco mi cuerpo desnudo , el cual yacía inmóvil sobre la verde campiña virgen, se iba descomponiendo, el sol y las abundantes lluvias primaverales daban una gran apoyo a que esto se acelere. La primer semana fue la más monótona, unos pocos animales se acercaron inquietos aunque mas tarde se iban sin siquiera voltear el rostro. Luego de esta primera semana mi cuerpo se empezó a descomponer y para mi asombro, ese proceso sucedió en un tiempo menor al previsto, pronto mi piel se empezaba tajar por la acumulación de gases dentro del cuerpo, dejando entrever la carne desnuda, ya de un color blanco amarillento. Siguieron pasando los días y poco a poco mi cuerpo se fue poblando de larvas y gusanos, las larvas blancas de mosca eran pequeñas y se retorcían en las hendiduras de mi piel, los gusanos, en tanto, iban devorándome de a poco. Y sentí en carne muerta los huesos y la carne desplazándose para dejar pasar a aquellas criaturas, y aunque siempre muerto, también sentí la paliza de los gusanos masticando mis entrañas, mis músculos, mis viseras, los ojos y la lengua, y aquellas cosquillas fatales, terrible agonía de mi vida y para ellos bruto cadáver exquisito, fue lo que me demostró lo falso en lo romántico o el brutal placer de volver a nuestra naturaleza creadora. Y una idea bastante atinada de lo que suele llamar el infierno.
De pronto, cuando el dolor empezaba a ser mas que insoportable, desperté bruscamente. Había sido un sueño y los últimos residuos de éste se extinguían de un modo leve.

2 comentarios:

  1. Más o menos. De agua helada.

    Abrazo azul. :)

    Me voy VOLANDO! (já!)

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