miércoles, septiembre 16

lunes, septiembre 14

La brutal manifestación de esos días
La astuta sinuosidad de las serradas
Laderas de titánicos orbes
Estruendos de piedras al caer
Lejanías de tiempo y de espacios
Florecimiento de manantiales gélidos
La innumerable facciones de globos
escondidos detrás de cada
aparente
inútil substancia de todos los lugares

¿Se justificará?
¿Qué se justificará?
Lo que existe se justifica por sí mismo
Y aquello que es correctamente justificado
Existe.
Los animales se justifican,
Por el hecho de pertenecer,
así también nuestra parte animal lo está.
¿Pero y nuestro humano?
¿Nuestro más adentro humano?
¿Nuestro humano de quemar y crear?
¿De amar-mentir-matar?
¿De guerra, de proyectil, de ciclo,
¿De tortura, de sangre, de símbolo?
¿Se justifica nuestra cárcel de las cosas?
La cárcel del color amarillo es amarillo
Y no del amarillo es color amarillo.
Ni sé sí esta desperdigación de símbolos
Es real., es justificable.
Y ya está el fusil.
Y la muerte.
Pero la muerte es justificativa.
Actuo en obediencia debida de ella,
Mi más predilecta bailarina
Así se desnudan las hojas de los árboles,
Por no decir los días.
Luego de la Batalla de Caseros, de 1852, muchos de los integrantes de la Mazorca fueron enjuiciados y ejecutados en 1853. Para eximirlos de culpa, su abogado defensor Manuel Ugarte responsabilizó de todos sus actos a Rosas, alegando que en aquellos días nadie podía negarse a obedecer, estableciendo un antecedente a la doctrina de la obediencia debida.



Me quedo más tranquilo.


....


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domingo, septiembre 13

sábado, septiembre 5

I
Desde hace tres o quizás cuatro años los hombres no paran de desprenderse.
De desprenderse de mí, que les di vida, que les di cuerpo, que les di palabra.
Hombres los cuales se habían abrazado (idealmente) en la divagación mental para que mi alma tuviese estructura plena y no se pierda entre la inconsistencia y desestructuración de todas las cosas que el hombre llegar a captar de las partes del mundo.
Es decir que sirvieron de contenedores para la liquidez del pensamiento.
Se han venido abajo.
Se han roto, quebrado, han desaparecido, se han deformado, se difundieron, se estatizaron.
Y así como las hojas caen bailando desde las ramas en otoño, así mis hombres cayeron de mí y se colocaron en un terreno imaginario, en un estado eterno, en una tierra propicia a la ebullición y fundición de nuevos seres.
Así como para las formalidades urbanas-racionalistas pasan los días, las horas y los años en los relojes y almanaques, así en mí cayeron y se levantaron los hombres variándolo todo.
De este modo mi natural se asemeja al natural salvaje y el hombre deja de ser mármol vegetativo en la inconsciencia, y de esta misma forma , de la energía autónoma que guiaba mis pasos pasé a la conciencia (aunque tampoco tengo la certeza de que esto sea no un nuevo túnel).
De este modo la densa neblina fue atravesada por los rayos del sol. Este brillo ahora ilumina el desierto en donde me encuentro. Este desierto donde veo hasta el horizonte y aun allí no se levantan ni ciudades, ni hombres, ni lápidas, ni seres de realidad, siquiera realidad. Sólo el horizonte (que al fin y al cabo es el simbólico horizonte de nuestra humana percepción de las cosas) es lo que se distingue ante tanto caos de la nada. Al propicio orden de la nada.

martes, septiembre 1

"... abrazar con una pincelada un cuadro vasto, un siglo, la humanidad entera, sí es posible ..."
1829 Esteban Echeverría





Nada me está convenciendo, nada. Incluso ya refuté todo lo anterior.-