miércoles, marzo 18


¿Lo leerás de vuelta? (no se llama así, pero me entendés)

"Hazme acordar mañana de estar triste,

de olvidarme del ruido de mis ojos,

del uso de las manos, de las hojas

que utilizo en abril, de los objetos

que utilizo en abril, de los objetos

que en mi laboratorios se fermentan

ávidamente lógicos. Tú trata

de que vuelva a ponerme las zapatos

de pisar lluvia; trata de que fume

tabaco de ciprés por unos días,

y déjame estar solo el tiempo justo

que necesita el hombre para hallarse,

para saberse triste, por lo menos.

(Sí, tu carde de oro baila. Es mía.

Tu cadena de miel voltáica ciñe

mi ropa de viajar sobre las piernas,

de andar por tus cabellos, de sacarte

alcoholes estrellados, sumergidos

violines diminutos, flores dulces

donde la sangre piensa o se imagina

que la muerte está lejos, y solventa

gestos de amor, febriles credenciales

para reconocernos en la noche,

en las calles, detrás de las ventanas

que alegremente abrimos).

Hazme caso:

recuérdame estar triste. No sabemos

El exacto valor de la tristeza."


Speroni, Roberto Themis [ Antología comentada (tomo primero), Bs. As, Edit. Fondo Cultural, 1975 ]



En veces repetidas me doy un asco infalible, inabordable.

Pero el cielo se unde en mis ojos.

El espacio, y el tiempo comparten el mismo color.



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